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Memoria y Materia: nueva colección de Día de Muertos

Memoria y Materia: nueva colección de Día de Muertos

Cada año, México vuelve la mirada hacia quienes ya no están.

El Día de Muertos es una celebración profundamente arraigada en la cultura mexicana, donde la memoria, la tradición y la vida cotidiana se encuentran alrededor de las ofrendas. Flores, velas, alimentos, fotografías, papel y objetos personales construyen espacios que hablan de quienes nos precedieron y de la relación que mantenemos con ellos.

Más que una celebración sobre la muerte, es una celebración sobre la memoria, el encuentro y la continuidad.

Desde CARALARGA nos acercamos a esta tradición desde nuestro propio lenguaje: el textil, la materia y el trabajo de las manos. Para esta temporada presentamos una nueva colección de piezas inspiradas en algunos de los símbolos, formas y conceptos que rodean al Día de Muertos, interpretándolos desde una mirada contemporánea y pensada para habitar espacios actuales.



Una tradición que continúa transformándose.

El Día de Muertos que conocemos hoy es resultado de un largo proceso cultural. Las prácticas prehispánicas relacionadas con el culto a los muertos se encontraron con las celebraciones católicas introducidas durante el periodo colonial, dando lugar a una tradición que adapta diferentes formas según sea la región y la comunidad de México.

Esta diversidad es parte de su riqueza.

No existe una manera única de construir una ofrenda ni una sola forma de recordar. En distintas regiones aparecen diferentes materiales, colores, alimentos, flores y objetos; pero permanece una idea común: crear un altar para la memoria y para el encuentro simbólico con quienes ya no nos acompañan.

CARALARGA / DÍA DE MUERTOS →

Son formas que reconocemos, pero que continúan adquiriendo nuevos significados. Justo en esa capacidad de interpretación y transformación es donde encontramos un punto de encuentro con el diseño.



Del símbolo al lenguaje textil.

Para CARALARGA, reinterpretar una tradición no significa reproducir literalmente sus elementos. Significa observar y encontrar en sus formas y ritmos, aquello que transmiten para después traducirlos a nuestro propio lenguaje.

El hilo de algodón es nuestra herramienta para hablar de memoria. Las estructuras geométricas, las curvas, las repeticiones y las caídas textiles construyen nuestra manera de acercarnos a una celebración que forma parte de la identidad cultural de México.

Esta nueva colección de Día de Muertos reúne piezas que parten de distintas ideas alrededor de la vida, la muerte, el recuerdo y el tránsito entre mundos.


Rosario: memoria, devoción y materia.

Rosario parte de una forma reconocible para llevarla hacia un territorio escultórico.

Una secuencia de esferas hechas de desperdicio textil recuperado y reciclado recubiertas con hilaza de algodón teñida en un tono terracota construye una pieza de caída fluida. Su color terracota remite tanto a la tierra como a los intensos tonos que aparecen durante esta temporada, mientras su hilera de algodón crudo acompaña el recorrido de la pieza.

En lugar de permanecer únicamente ligada al altar, Rosario se plantea como una pieza decorativa capaz de habitar atemporal otros espacios: un muro, un panel, una mesa de centro o una recámara donde su ritmo y textura puedan cohabitar con personas.

CARALARGA / ROSARIO  →


Marco Purépecha: recordar a través de la materia.

La celebración de los muertos adquiere expresiones particulares en cada región de México. En la región lacustre de Michoacán, las prácticas relacionadas con el Día de Muertos forman parte de una tradición comunitaria profundamente vinculada con los antepasados. Desde ahí surge la inspiración en el arco o u'atsakurï para nuestro Marco Purépecha.

Una retícula geométrica funciona como estructura para una composición donde el hilo de algodón escarchado y los matices de algodón entintado generan una superficie densa, táctil y envolvente.

La pieza no busca representar una ofrenda de manera literal. Retoma, en cambio, la idea de enmarcar y preservar el recuerdo. Materia, repetición y oficio artesanal se encuentran en una pieza que lleva una referencia cultural mexicana hacia el lenguaje del interiorismo contemporáneo.

CARALARGA / MARCO PURÉPECHA  →


Arco de Altar: espacio entre dos mundos.

El concepto de transición aparece también en Arco de Altar. Su estructura semicircular establece una forma que puede leerse como un umbral: espacio de paso, de entrada y salida, que nos permite pensar en la relación entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

La referencia al Mictlán pertenece a la cosmovisión prehispánica, para quienes la mayoría de los muertos emprendía un viaje hacia el inframundo. Vista desde una mirada contemporánea, CARALARGA toma esta idea de recorrido para trasladarla al lenguaje textil.

El hilo de algodón sigue la curva de una estructura de madera y genera una superficie suave y continua. La pieza convierte así una forma arquitectónica en un elemento decorativo lleno de significado, manteniendo presente la noción de continuidad y regreso de nuestra vida.

CARALARGA / ARCO DE ALTAR  →


Camino de Muertos: naturaleza y geometría.

En Camino de Muertos, la referencia aparece de una manera más gráfica.

Formas florales y geométricas recorren la superficie de la pieza dentro de un conjunto enmarcado por un borde oscilante. La repetición, las simetrías y los detalles de pequeñas figuras rememoran los lenguajes ornamentales presentes en diferentes tradiciones textiles de México.

Aquí, el algodón crudo es el lienzo del cual el hilo entintado se desliza como pincel. La técnica sustituye el bordado convencional por una construcción textil en la que cada elemento se trabaja manualmente. El resultado es una cenefa contemporánea: una composición que toma la relación entre naturaleza, geometría y ornamentación para convertirla en una pieza de interiorismo.

CARALARGA / CAMINO DE MUERTOS  →


Una celebración que también puede habitar lo contemporáneo.

El Día de Muertos ha demostrado una extraordinaria capacidad para permanecer vigente mientras se transforma.

Sus símbolos aparecen en diferentes contextos, generaciones y lenguajes. Las formas cambian, los materiales evolucionan y las maneras de construir una ofrenda continúan diversificándose; pero la necesidad de recordar siempre sigue intacta.

Esta colección nace desde ese mismo lugar.

En CARALARGA nos interesa explorar cómo una tradición puede convertirse en materia sin perder aquello que la hace significativa. Cómo un símbolo se desprende de su representación más literal y encuentra nuevas formas. Y cómo el trabajo artesanal puede llevar referencias culturales mexicanas hacia espacios modernos.

Cada pieza de esta colección es una aproximación distinta: una forma de hablar de memoria a través del hilo, de la textura, del trazo, de la repetición y de las manos que construyen.

Porque recordar también es una forma de mantener vivo aquello que nos conecta.

Y quizá ahí es donde se encuentra la esencia de esta celebración: en entender que la tradición no permanece inmóvil. Se transforma, se adapta y vuelve a encontrar nuevas maneras de habitar nuestro presente. Esta temporada, CARALARGA vuelve a mirar hacia una de las tradiciones más significativas de México para crear piezas que llevan el Día de Muertos más allá del altar y hacia nuevos espacios, nuevas formas de vivir y nuevas maneras de recordar.

Fotografías por: Arturo Ochoa

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