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El Oficio del Embalaje

El Oficio del Embalaje

Cuando hablamos de una pieza de diseño, solemos pensar en aquello que vemos al final: sus materiales, sus formas, sus colores, el espacio que habita y las manos que la hicieron.

Pero hay una parte del proceso que pocas veces aparece en escena. Antes que una pieza llegue a su destino y sea puesta a ojos de todos, existe también el trabajo de quienes hacen posible que pueda viajar.

En CARALARGA, el embalaje se ha convertido con los años en una parte fundamental de nuestro proceso. Especialmente cuando hablamos de piezas textiles de Gran Formato, hechas a mano y destinadas a proyectos en todo el mundo. En estos casos, proteger una pieza no significa simplemente envolverla y colocarla dentro de una caja; significa entender su estructura, materiales, dimensiones y la manera en que fue construida para desarrollar una forma segura de transportarla.

Hoy queremos hablar de quienes hacen posible esa parte del camino: los artesanos del embalaje.


Embalar también es conocer la pieza.

El embalaje de nuestras piezas requiere algo más que contenedores resistentes, requiere conocer aquello que se está protegiendo.

En CARALARGA trabajamos con hilo de algodón, fibras naturales, borlas, amarres y estructuras que pueden tener diferentes comportamientos dependiendo de su tamaño y configuración. Una pieza puede ser pesada y, al mismo tiempo, ocupar varios metros. Puede tener elementos flexibles junto a estructuras rígidas. Puede requerir que ciertas partes permanezcan libres mientras que otras, perfectamente sujetas.

Por eso, nuestro embalaje es desarrollado a partir de cada pieza.

La solución se adapta a sus características, a su escala y a la distancia que tendrá que recorrer. En una pieza de Gran Formato personalizada, como Morse, este proceso adquiere todavía mayor importancia.


Morse: una pieza personalizada que cruza fronteras.

Morse nace de la inspiración del sistema de representación alfabética conocido como Código Morse, creando una pieza de Gran Formato que puede personalizarse en medidas y colores e incluso incorporar mensajes encriptados.

En este proyecto, realizado para Bishop Pass y destinado a las salas de Leticia’s Cocina & Cantina en el complejo de Santa Fe Station Hotel & Casino, comunidad de Northwest Las Vegas, la escala fue parte esencial del reto: 1005 x 229 cm.

Una obra de estas dimensiones no sólo requiere un proceso de producción con profundo detalle y calidad. También necesita de una estrategia de embalaje capaz de acompañarla desde el taller hasta su destino final.

Aquí es donde el trabajo de nuestro equipo de embalaje adquiere otra dimensión.

La pieza es preparada para salir del taller, permanecer segura durante el traslado y llegar en condiciones adecuadas para su instalación. Cada corte, soporte, tubo o elemento de protección responde a una necesidad concreta y correcta.

El objetivo es que todo aquello que fue cuidadosamente trabajado a mano en México llegue a su destino listo para formar parte de un nuevo espacio.


Del oficio textil al oficio del embalaje.

En CARALARGA hablamos a menudo del valor y la calidad de las manos. De esas mismas manos que transforman el hilo, envuelven una borla, ensamblan, cosen y amarran para dar forma a cada pieza.

Las borlas son parte esencial de nuestro lenguaje. Detrás de cada una existe un proceso de trabajo manual, de repetición y precisión; una serie de movimientos que, con el tiempo, se convierten en conocimiento y oficio.

En el Taller de Merma, Alejandro, Dulce y Andrés trabajan con aquello que normalmente sería descartado: desperdicio textil y de cartón que, a través de sus manos, encuentran nuevas posibilidades. Es ahí donde estos materiales se transforman en las borlas de algodón que dan forma a  distintos patrones de nuestras obras de Gran Formato.

Pero también están las manos que preparan estas piezas para salir del taller. Un trabajo menos visible, pero igualmente importante para que aquello que fue creado con tanto cuidado pueda llegar a su destino.

Durante años, nuestro equipo de artesanos del embalaje ha desarrollado soluciones a partir de la experiencia acumulada. Han aprendido a reconocer las necesidades de cada pieza: cómo proteger sus formas, cómo distribuir el peso, dónde colocar un soporte, cuánto espacio necesita y cómo cuidar elementos tan particulares como nuestras borlas durante un traslado.

Este conocimiento no surgió de un día para otro. Se ha construido a través de una metodología de prueba y error, donde cada envío, cada prueba y cada pieza que sale del taller se convierte en una nueva oportunidad para aprender.

Porque, al igual que sucede con nuestro trabajo textil, el oficio del embalaje también se construye con las manos y con la experiencia: observar, probar, equivocarse, ajustar y volver a intentar.


Diseño mexicano que viaja.

Cuando una pieza de CARALARGA sale de nuestro taller en Hércules, Qro, para formar parte de un proyecto internacional, no viaja únicamente el objeto, le acompañan materiales, técnicas, procesos y horas de trabajo artesanal. Viaja el conocimiento de las personas que participaron en cada etapa de su creación.

En el caso de este Morse conformado por tres módulos de 335cm, ese recorrido llegó hasta el centro de Las Vegas, Nevada y habitará dentro de las instalaciones del reconocido y tradicional restaurante de Leticia’s Cocina. El complejo reúne espacios de hospedaje, gastronomía, entretenimiento y eventos, y actualmente se presenta como un destino local dentro de la ciudad.

Para nosotros, cada proyecto internacional representa una oportunidad para llevar el diseño textil mexicano a nuevos contextos, y al mismo tiempo, nos recuerda que una pieza artesanal contemporánea no termina su viaje cuando sale del taller. Su recorrido aún continúa…


 

Las manos detrás del embalaje.

Hoy queremos reconocer especialmente a nuestro equipo de embalaje: Pepe, Cheque, Panchito, Fabián y Jesús.

Quienes han dedicado tiempo, paciencia y creatividad a desarrollar una labor que durante mucho tiempo permaneció en sombras. Gracias a ellos, lo que comenzó como una necesidad práctica se ha convertido en un conocimiento propio, todo un oficio.

Galletas, tubos de cartón, cortes a medida, soportes y diferentes sistemas de sujeción forman parte de un lenguaje que se ha construido dentro del taller. Son herramientas y métodos que probablemente no llamaríamos “técnicas” si no hubieran sido desarrollados durante años de práctica. Hoy, sin embargo, reconocemos que detrás de ellos existe conocimiento, experiencia y oficio.

El oficio del embalaje en CARALARGA.

Porque detrás de cada pieza que llega completa a su destino existe también una estructura ordenada de personas, decisiones y técnicas que hicieron posible ese viaje. Y en nuestro taller, creemos que el trabajo artesanal no sólo está en aquello que finalmente vemos; está en todo lo que se hace para cuidarlo.

De Querétaro a Las Vegas, Morse es una pieza que habla de trabajo en equipo, de fibras naturales y de compromiso mutuo. Pero también de todas esas manos que hacen posible que el diseño pueda viajar.

CARALARGA / MORSE →

Fotografías por: Arturo Ochoa

 

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